el 23 de enero a las 5am, papá se fue a otra dimensión. seria vicioso decir que no siento tristeza, pero es más fuerte el sentimiento de liberación.
a menudo me pasa con cierta gente, en especial del sexo masculino, que si tuviera otra vida me gustaria compartir la vida con esa persona, pero no existe esa posibilidad.
entonces luego del encuentro hay una profunda tristeza, la tristeza de la separación, hasta que algo se sana, se olvida, ya no se detenta, fluye.
con papá pasó igual, salvo por los treintinueve años de espera, en los que mantuve la impresión de que algo podría cambiar. pero no fué lo que sucedio, lo que sucedió fue como en esos romances que son puro deseo, pero en los que nada suceden en la realidad, todo se mantuvo entre nosotros dentro del plano de lo espiritual. es más fácil para mí dado el caso la despedida, porque es más coherente con nuestra relación.
ese espacio vacío ya no me molesta, porque ya no está, y aunque todo a su alrededor cambió, yo guardo la impronta que dejó en mi corazón.
el fué juez, y podria juzgarlo y condenarlo, esa es una actitud que se puede tomar con todo el mundo, pero estariamos juzgando a dios.
yo lo amaba, así como nos llevabamos. a la distancia, desde una comprensión supranormal, y por el hecho de nacer tan parecida a él.
este es un dolor que nunca creí soportar, pense que me iba a comer el resentimiento, y no, me guardo mi dolor, porque mi dolor es mi amor, si está un poco arrugado como dice juarez, pero esta, y por alguna extraña razón me resulta más fácil expresarlo ahora, supongo que porque ahora entre él y yo, sólo está dios, y dios conoce mi tesoro, tanto mi tristeza como mi amor.
y también es testigo e nuestro vínculo, ése que aunque mi hermana no pueda soportarlo, yo tuve igual. el hecho de que no pasáramos tiempo juntos, sólo fué circunstancial, y sí, aún asi estoy triste e inclusive lo extraño.